Día Internacional de la Fotografía 2025

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El Día Internacional de la Fotografía: Entre la Melancolía del Grano y la Amenaza del Algoritmo

Cada 19 de agosto, recordamos a un francés llamado Louis Daguerre, que en 1839 logró domesticar la luz con un aparato revolucionario: el daguerrotipo. Desde entonces, la fotografía no ha dejado de evolucionar. Lo que empezó como una herramienta científica para intentar atrapar la realidad con exactitud, terminó por convertirse en arte, memoria, propaganda y hasta terapia colectiva. Hoy, en pleno siglo XXI, no hablamos ya de una técnica, sino de un idioma universal que atraviesa todas las pantallas.

Película Rusa 35mm Svema revelada con Kodak HC110, disparada con Nikon FM

De lo analógico a lo digital: la inevitable nostalgia

Durante décadas, el carrete de 35 mm y el cuarto oscuro fueron templos sagrados. Cada disparo era una apuesta: paciencia, químicos y sorpresa final. No es casual que en esta época donde lo instantáneo manda, la fotografía analógica haya resucitado como un gesto de resistencia. Revelar un negativo hoy es casi un acto místico: una invitación a pensar en que el tiempo también es cíclico. Es irónico que quienes crecieron aplicando filtros en Instagram ahora estén regresado a la fotografía química y busquen en sus fotos imperfecciones propias de este lenguaje fotográfico.

La digitalización, por su parte, derribó las paredes del laboratorio y liberó al fotógrafo. Sensores electrónicos sustituyeron a la película, y de pronto capturar cientos de imágenes ya no era un lujo, sino una posibilidad casi universal. Y entonces llegaron los smartphones: pequeños dispositivos que nos convirtieron en cronistas permanentes de lo banal y lo extraordinario. El resultado es una inundación de imágenes donde cada amanecer, cada café, cada gato puede volverse compartible una y otra vez. La pregunta, sin embargo, sigue en el aire: ¿hemos ganado memoria o simplemente ruido visual?

Película Kodak Ortho Lith 6556 type3 revelada con café, disparada con Nikon FM.

Redes sociales: el nuevo recinto de las imágenes

Instagram, TikTok, Pinterest… plataformas donde lo visual no acompaña al discurso: lo sustituye. La foto dejó de ser testimonio para convertirse en performance. Los hashtags funcionan como brújulas, conectando miradas dispersas en un teatro global. Pero el aplauso digital tiene un precio: la originalidad a menudo se sacrifica por complacer al algoritmo. Así, mientras algunos fotógrafos buscan contar historias, otros terminan produciendo clones estéticos al servicio del “me gusta”.

En un mundo saturado de imágenes vacías y manipuladas, distinguir verdad de ficción se parece cada vez más a descifrar un espejismo en el desierto. Sin embargo, la autenticidad de la imagen queda en segundo plano cuando su objetivo es contar algo interesante.

Celular Samsung Z Flip 3 Revelada en Lightroom para móvil

Inteligencia artificial: ¿aliada o usurpadora?

Hoy la cámara ya no solo capta la luz: la interpreta. Algoritmos corrigen encuadres, recomiendan composiciones e incluso generan escenas inexistentes. La inteligencia artificial promete liberar al fotógrafo de la técnica, pero también amenaza con convertirlo en mero operador de presets. Vilém Flusser, visionario teórico de los medios, ya lo advirtió: podríamos acabar siendo funcionarios de nuestras propias máquinas, productores de imágenes “probables” más que de visiones auténticas.

La cuestión no es solo estética, sino ética. ¿Qué significa la verdad fotográfica cuando un clic puede alterar la historia? En el fotoperiodismo, manipular una imagen equivale a manipular la memoria colectiva. Y sin embargo, paradójicamente, la subjetividad del fotógrafo —su mirada, su sesgo, su emoción— se vuelve un valor, un testimonio doble: del mundo y de quien lo observa.

Conclusión: un futuro aún sin enfocar

La fotografía no ha muerto; simplemente ha cambiado de piel. Del carrete al sensor, del papel al feed, de la cámara al celular. Pero lo esencial persiste: el poder de una foto para conmover, irritar, despertar recuerdos o, al menos, hacernos detener el dedo antes de seguir desplazando la pantalla.

En este Día Internacional de la Fotografía, la invitación es sencilla: dispara con intención. No acumules imágenes pensando en acumular «me gusta». Crea recuerdos, momentos irrepetibles precisamente porque nacen de tu mirada y no de lo que dicta un algoritmo. A final de cuentas, en un mundo donde todos pueden fotografiar, lo difícil no es tener cámara, sino tener algo que decir con ella.


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